la agente medioambiental Susana Marquínez tomando datos en Pozos de Andara (Cantabria). Foto PNPE-Amparo Mora-Cabello de Alba

VISITANTES DEL PARQUE NACIONAL CON LOS ANFIBIOS

La investigadora del parque nacional, Amparo Mora-Cabello de Alba, propone que los visitantes que lo recorren no lo hagan como en un parque temático. Respetar el entorno y dejarlo como está es una actitud que puede salvar a los anfibios.

La bióloga del parque nacional, Amparo Mora-Cabello de Alba, después de 16 años estudiando la situación de los anfibios es la persona que mejor puede conocer el estado de conservación de este grupo de animales amenazados en Picos de Europa. Las investigaciones desarrolladas por su equipo al realizarse durante tanto tiempo están sirviendo además para que los anfibios se conviertan en indicadores del estado de los ecosistemas. Asimismo son fuente de información de la incidencia en el espacio natural protegido de los problemas ambientales locales y de aquellos asociados al cambio global.

¿Qué caracteriza vuestra investigación sobre los anfibios?

Como cualquier seguimiento a largo plazo las investigaciones se centran en grupos taxonómicos. Los estudios se llevan a cabo en lugares donde los anfibios se reproducen, en particular en los medios acuáticos.

El seguimiento en lagos y lagunas de alta montaña es complicado mantenerlo en el tiempo, por eso las investigaciones, desarrolladas sin interrupciones desde hace 16 años, adquieren un extraordinario valor para el conocimiento y análisis de la evolución en el estado de conservación de los anfibios.

Los muestreos se repiten cada año con ayuda de los agentes medioambientales de la guardería del parque y la colaboración de Jaime Bosch, investigador SENIOR del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC).

A las complicaciones locales se han sumado factores desfavorables de ámbito global como la presencia de enfermedades emergentes a nivel mundial como la quitridiomicosis y el ranavirus. Por eso han ido siguiendo de cerca la evolución de estos patógenos a medida que se han ido extendiendo por el parque nacional.

El cambio climático es el otro de los grandes factores globales que ya están dejándose notar en la alta montaña de forma muy patente.

¿Qué se deduce de esta prolongada investigación en el parque nacional?

El monitoreo desarrollado a lo largo del tiempo a puesto de manifiesto que los efectos del ranavirus se han mostrado persistentes en las áreas de seguimiento. No ha ocurrido así con la presencia del hongo quitridio.

Las poblaciones de anfibios que tienen presencia de ranavirus han experimentado efectos más notables en el número de individuos que en el caso de aquellas poblaciones afectadas de quitridiomicosis. Esto indica que el patógeno ranavirus se está situando en una posición más destacada y por ello a tener en cuenta como un patógeno emergente de los anfibios.

Los anfibios son los vertebrados más amenazados (un 25% de sus especies se encuentran en peligro) y los patógenos emergentes son una seria amenaza para su conservación. Los hongos quitridios y los virus del género Ranavirus están causando brotes de enfermedades en todo el mundo, incluso en áreas protegidas como parques nacionales. Sin embargo, carecemos de información sobre su efecto sobre las poblaciones de anfibios a largo plazo. En ocasiones estos episodios de mortalidad se consideran como eventos transitorios sin consecuencias graves que perduren en lapsos de tiempo más largos.

El equipo de investigadores del parque nacional liderado por la bióloga Amparo Mora-Cabello de Alba, llevan analizando 24 poblaciones de anfibios en 15 enclaves del parque nacional durante un período de 16 años. Han comprobado que solo una de las poblaciones seguidas presenta una tendencia poblacional positiva al hallarse libre de ambos patógenos.

Mientras que 7 de las poblaciones expuestas a uno o dos de los patógenos citados experimentaron fuertes declives durante el período de estudio. El resto de las poblaciones de estudio (16) permanecen estables. Esto principalmente es debido a que están compuestas de especies que no son susceptibles al patógeno presente o están libres de patógenos.

¿Cómo afectan los patógenos a la biodiversidad?

Su línea de investigación confirma que las enfermedades infecciosas juegan un papel importante en dictar las tendencias de las poblaciones de anfibios. Asimismo enfatiza la necesidad de adoptar medidas para el control de estos patógenos en la naturaleza.

La aparición de enfermedades infecciosas con un amplio rango de especies donde hospedarse, como es el caso de los anfibios de Picos de Europa, puede tener un impacto dramático en comunidades enteras y se ha convertido en una de las principales amenazas para la biodiversidad.

Ejemplar metamórfico de sapo partero (Alytes obstetricans) afectado por el ranavirus. Se aprecian hemorragias. Lago de las Moñetas (Asturias). Foto PNPE-Amparo Mora-Cabello de Alba
Ejemplar metamórfico de sapo partero (Alytes obstetricans) afectado por el ranavirus. Se aprecian hemorragias. Lago de las Moñetas (Asturias). Foto PNPE-Amparo Mora-Cabello de Alba

¿Qué otros problemas habéis detectado en el parque nacional que afectan a los anfibios?

También se han detectado otras causas que están favoreciendo el declive en las poblaciones de anfibios como son los atropellos. Están ocurriendo en porcentajes que pueden ser importantes y afectar a las poblaciones. La presencia de ganado, incluso en las ocasiones en que no es excesiva la cabaña ganadera presente en el área estudiada, afecta también a los anfibios. Los puntos de agua disponibles en Picos de Europa son vitales para los anfibios y a su vez atractivos para el ganado porque hay poca agua accesible, lo que provoca que ambos se concentren en los mismos ecosistemas acuáticos.

¿Cómo pueden actuar las personas para contribuir a mejorar el estado de conservación de los anfibios?

Los patógenos que afectan a los anfibios se hallan presentes en muchos de los ecosistemas acuáticos de Picos de Europa y aunque no son enfermedades que se contagien a las personas sin embargo estas pueden actuar como vehículos transmisores de las mismas.

Actitudes como permitir que las mascotas se bañen en las masas de agua del parque nacional, actividad que está prohibida así como el baño de las personas, que desprenden en el agua los productos químicos que componen las cremas solares, o la disolución de jabones al lavar objetos en los lagos y lagunas están incidiendo directamente en el estado de los anfibios.

El incumplimiento de dichas prohibiciones dentro de un parque nacional, basado en el desconocimiento de las personas que actúan de ese modo, amenaza a los anfibios. Estas personas con su actitud de poca conciencia ambiental ponen en peligro a los anfibios porque se convierten en transmisores de dichos patógenos. Un problema de educación ambiental sobre el que han detectado se ha de incidir seriamente para difundir conocimiento y que todos los visitantes del parque nacional puedan contribuir con sus actitudes respetuosas con el medio natural a la mejora del estado de conservación de los anfibios.

El proyecto europeo LIFE18 NAT/ES/000121 DIVAQUA está coordinado por la Universidad de Cantabria a través del Instituto de Hidráulica Ambiental. Cuenta con la contribución financiera del Programa LIFE de la Unión Europea y lo cofinancia la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria.

Son socios beneficiarios del proyecto Red CamberaConsejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario Itagra.CTRepsolla Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental Cantabria. Además de los Gobiernos autonómicos del Principado de Asturias y la Junta de Castilla y León.

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